Un camión de recogida en llamas, una incineradora que explota... Las noticias sobre estos temas se han convertido en algo tristemente habitual. Estos incidentes, a menudo espectaculares y peligrosos, no son fruto del azar. Desde principios del verano de 2025, Estrasburgo, Caen, Saint-Martin de Mieux o Faudoas son algunos ejemplos de municipios afectados por la presencia de residuos peligrosos. Comprender el origen de estos incendios y explosiones es el primer paso para implementar soluciones eficaces y garantizar la seguridad de los operarios de recogida, al tiempo que se limitan los costes de gestión.
Errores de clasificación: una amenaza directa para la recaudación
Los incendios en los contenedores de basura doméstica (BOM) suponen un riesgo operativo importante para los recolectores, ya sean públicos o privados. Paralizan las rutas, dañan equipos costosos y, sobre todo, ponen en peligro la vida de los recolectores y del público. La causa principal de estos incidentes es la presencia de residuos prohibidos en los flujos de recogida, especialmente en los contenedores de residuos domésticos residuales (RDR) o de recogida selectiva.
Las pilas de litio, los fuegos artificiales o las botellas de gas son los causantes de estos incendios. La mezcla de estos productos con otros residuos crea las condiciones propicias para una reacción química o una inflamación espontánea. La compresión realizada por la pala compactadora no hace más que aumentar este riesgo, al provocar chispas o romper los recipientes a presión.
Pilas de litio: la principal fuente de incendios
Las baterías de iones de litio están omnipresentes en nuestra vida cotidiana: teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles, cigarrillos electrónicos, bicicletas eléctricas, etcétera. Cuando se desechan de forma incorrecta en los contenedores de residuos domésticos, representan un peligro explosivo. Una vez en el contenedor del camión, la presión ejercida puede perforarlas o aplastarlas.
Este choque mecánico provoca un cortocircuito interno que da lugar a un desbordamiento térmico. La batería se calienta de forma incontrolada, hasta que se incendia o explota. Esta reacción inicial puede incendiar rápidamente los residuos circundantes, como papel y plástico, convirtiendo el contenedor en un infierno en cuestión de minutos.
Bombonas de óxido nitroso y contenedores presurizados
Otra fuente importante de peligro son las bombonas de óxido nitroso, en forma de grandes cartuchos o bombonas de bricolaje (butano, propano). Incluso cuando están supuestamente vacías, contienen residuos de gas a presión.
Su presencia en un camión de basura puede provocar explosiones al compactarse, lo que puede causar daños al personal de recogida. Sin embargo, una simple chispa generada por la fricción de los metales en el contenedor podría inflamar instantáneamente el gas, provocando una explosión y un incendio. Las botellas de óxido nitroso, por su parte, son menos propensas a explotar en una tolva. Todavía no hay precedentes, ya que los envases son mucho más resistentes que las pequeñas bombonas de gas. Sin embargo, su creciente popularidad en la vía pública podría suponer nuevos riesgos para los profesionales de la recogida.
Víctimas adicionales: centros de tratamiento
Ya sea en las plantas de valorización energética de residuos (UVE) o en los centros de clasificación, estos eslabones esenciales de la cadena de gestión de residuos no se libran de los conatos de incendio. Solo en 2024 se registraron varias decenas de incidentes en toda Francia, que afectaron directamente a la seguridad del personal y a la continuidad de las operaciones.
Según datos del Bureau d'analyse des risques et des pollutions industriels (Barpi), los incendios representaron el 83% de los 578 accidentes registrados en este tipo de instalaciones entre 2014 y 2021. Estos incidentes también han aumentado "fuertemente desde 2010", con un incremento "más marcado que el observado en otros tipos de instalaciones".
El problema de los objetos peligrosos, como las botellas de gas o de óxido nitroso, está adquiriendo una magnitud preocupante: en Alta Saboya, en 2025 se recogieron más de 4000 botellas en las calles. A modo de ejemplo, una sola de estas botellas puede provocar una explosión importante al pasar por los hornos de las UVE. Esto tiene importantes consecuencias materiales, con paradas de las instalaciones, elevados costes de reparación para las colectividades y pérdidas de ingresos por la energía no producida. Cada parada supone un coste de entre 20 000 y 200 000 euros, según la FNADE/SVDU, lo que supone un coste medio anual de 500 000 euros por cada UVE afectada.
Estos incidentes no sólo comprometen la recuperación de residuos, sino que también amenazan la sostenibilidad de las infraestructuras de tratamiento.
Cómo la tecnología puede prevenir incendios

Con el número de incendios de camiones de basura en aumento, la prevención mediante la concienciación está llegando a sus límites. Resulta estratégico adoptar soluciones innovadoras para identificar y comprender el origen de los errores de clasificación. El análisis de datos en tiempo real ofrece a las autoridades locales y a los operadores de recogida palancas de acción precisas para hacer más seguras sus operaciones.
Al equipar los camiones de recogida con sistemas de análisis de imágenes, es posible caracterizar los residuos peligrosos automáticamente y en pocos minutos. Gracias a este sistema, los equipos reciben alertas durante las rondas y pueden tomar medidas correctoras para limitar los focos de incendio.
Esta tecnología permite :
- Identificar las zonas de alto riesgo: al cartografiar con precisión las direcciones en las que son más frecuentes los errores de clasificación peligrosos, las autoridades locales pueden orientar sus campañas de comunicación.
- Desplegar campañas de concienciación específicas: Los embajadores de la clasificación pueden intervenir con mayor eficacia, centrándose en sectores, calles o incluso edificios identificados como problemáticos.
- Medición del impacto de las campañas: el seguimiento de los cambios en la calidad de la clasificación en las zonas seleccionadas permite evaluar la eficacia de las medidas adoptadas y ajustarlas si es necesario.
- Optimización de la seguridad: conocer los puntos negros significa que los protocolos de recogida pueden adaptarse para minimizar los riesgos, por ejemplo informando a los equipos de las zonas que requieren una vigilancia adicional.
Este enfoque basado en datos transforma la gestión de residuos de un planteamiento reactivo a una estrategia proactiva. No se limita a gestionar las consecuencias de los errores de clasificación, sino que ataja directamente sus causas.
La seguridad es asunto de todas las innovaciones
Los incendios de camiones de basura no son inevitables, sino un síntoma de un sistema de gestión de residuos que debe replantearse. Si bien la responsabilidad individual de los ciudadanos es esencial, quienes se dedican a la recogida de residuos deben dotarse de herramientas a la altura de los retos de seguridad y medio ambiente. La clasificación responsable requiere no sólo la actuación de los usuarios individuales, sino también una gestión inteligente y optimizada de los flujos de residuos.
Las tecnologías de análisis de datos ofrecen una solución concreta para reducir el riesgo de incendio. Al proporcionar una visión clara y detallada de la calidad de la clasificación en una zona determinada, permiten diseñar estrategias de prevención eficaces, proteger a los operarios de recogida y preservar los equipos.





